Mary B. Glover, ca. 1867
Pocos meses después, su esposo, Daniel Patterson, la abandonó, dando fin a años de lucha tratando de mantener un hogar con él. Durante los siguientes diez años ella volvió a usar el nombre de su primer esposo, el fallecido Glover. En condiciones de mucha pobreza, se vio forzada a mudarse de un cuarto alquilado a otro. Mientras tanto, se esforzaba por comprender el poder que la había sanado.
Ella había experimentado un momento de profunda claridad espiritual. Pero eso era tan solo el comienzo. Tenía casi cuarenta y cinco años de edad y era pobre, frágil y estaba sola. Todo lo que ella logró se produciría en los siguientes cuarenta y cinco años.