Pleasant View sunset, painted by James F. Gilman
Ella escribió: “Quiero quietud y una vida cristiana sola con Dios”. Con ese propósito su día en Pleasant View funcionaba como un reloj. Desde el amanecer hasta el anochecer, planeaba cada momento de su día para tener horas específicas para orar, algo que ella consideraba esencial para el mantenimiento de su misión.
Se levantaba con una oración a las 6:00 de la mañana. A las ocho ya estaba en su escritorio. Invariablemente, después de orar en busca de guía, abría su Biblia y leía los primeros versículos donde posaba la vista. Luego reflexionaba sobre ellos y oraba con ese pasaje durante cierto período de tiempo.
Le gustaba mucho inspeccionar los salones del primer piso, el comedor, la biblioteca; a veces entraba a la cocina para hablar sobre los menús o recetas. A las 9:30, ya estaba de vuelta en su estudio, y se dedicaba a su trabajo de la mañana.
Pleasant View, rear, showing veranda and tower A las 11:00 de la mañana en punto, dejaba su trabajo de lado y salía al balcón de atrás, tanto en verano como en invierno, para estar sola por una hora para “hablar con Dios”, como ella le decía a su personal. El almuerzo para ella y el personal de su casa era estrictamente a las doce del mediodía.
El paseo que hacía diariamente en su carruaje a la 1:00 de la tarde, le daba más tiempo para reflexionar. Le dijo a uno de sus trabajadores: “He hecho algunas de mis mejores oraciones en un carruaje”.
A las dos de la tarde ya estaba de vuelta en su escritorio. Calvin Frye o uno de los secretarios le traía el correo de la tarde, a menos que ella tuviera citas con funcionarios de la iglesia, asesores, periodistas u otras personas. Le agradaba mucho recibir la visita ocasional de sus estudiantes y viejos amigos. Miembros de su personal recordaban cuánto le gustaba escuchar o contar una buena historia. Disfrutaba de las poco frecuentes ocasiones en que la visitaban niños.
A las cinco de la tarde la Sra. Eddy comía una cena ligera, simple comida de Nueva Inglaterra: sopas, carnes como hígado o pollo, pescado, tostadas con crema o cereal, y uno de sus postres preferidos, tal como helado casero o budín de natilla.
Mrs. Eddy’s bedroom at Pleasant View
Después de la cena había tiempo para que todos en la casa, incluso la Sra. Eddy, leyeran los diarios y conversaran. Algunos miembros del personal tenían pasatiempos, como fotografía, astronomía o lectura. A veces, se juntaban todos para cantar viejas canciones e himnos. La mayoría de los días, por más ocupados que fueran, eran placenteros y terminaban en paz.
A las nueve y media, ella, por lo general, ya estaba acostada. Su Ciencia y Salud, un anotador y un lápiz estaban siempre a su alcance en la mesa de luz. Los problemas que requerían la atención de la Sra. Eddy no se detenían a la hora de acostarse. A veces llamaba a algunos miembros de su personal después de haberse retirado, y les daba instrucciones para que manejaran cierto problema en particular. Ella era conocida por quedarse trabajando muy tarde en la noche, respondiendo a alguna llamada especial en busca de dirección.