Durante toda la historia de su liderazgo del movimiento de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy fue repetidamente el blanco de sus adversarios en el púlpito, el ámbito legal, la fraternidad médica y la prensa, quienes intentaban denigrarla en un esfuerzo por desacreditar sus enseñanzas, desacreditándola a ella. En varias ocasiones se informó falsamente que estaba enferma, que era incompetente, que se estaba muriendo o que había muerto.
La hostilidad y la inquina dirigida a ella a veces afectaba su salud. En esas ocasiones, se les pedía a algunos miembros del personal de su casa que oraran por ella. La eficacia de sus oraciones y el trabajo metafísico que ella misma realizaba, se demuestran en un comentario que hizo cuando tenía 81 años: “Sí, estoy manchada por la batalla; pero sigo viva y dando órdenes que están bendecidas y frustran al enemigo”.
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